lunes, 22 de abril de 2013

Competencia


Amigo: -”ya te dije que estás más flaca?”
Yo (orgullosísima): -”GRACIAS!”
Amigo: -”Igual, Fulanita te gana eh”
Yo (iracunda): ----------------------------------- 

Tirando el celular me fui volando a hacer ejercicios y re-planifiqué mi ingesta diaria a la mitad.
Todo muy pichada. Muy.
Pero por qué? Por qué reaccionar así si en realidad voy bien?
En mi egocentrismo no se me había ocurrido compararme con nadie, salvo con modelos inalcanzables, tipo: soy el doble de Kate Moss. Pero cuando el punto de comparación tuvo nombre y apellido y Fulanita resulta ser quien se sienta a tu lado en la ofi, se despertó en mí una oscuridad y sentido de competitividad que estaba bien dormidito.
Para bien o para mal? No sé. Un comentario que para alguien fue hasta inocente, a mi me persigue desde ese día se convirtiéndose en un estímulo casi irracional.
Rarezas de la mente humana que le dicen.

Lena D.



Como muchos, la mayor parte de los descubrimientos de lo que pega o no lo hago a través de las redes sociales. Como la mayoría, aprendí a dividir a los que sigo entre aquellos con quienes comparto gustos, aquellos que solo bardean, aquellos que chatean y aquellos que son buenos formadores de opinión. Entre estos últimos encontré que muchos hablaban de la serie GIRLS que pasan por HBO. Cuatro chicas, New York, kilombos amorosos y de amigas... un nuevo Sex and the City? No le di mucha bola porque pensé que sería un poco más de lo otro (por mas que lo “otro” me encantaba), y además porque tengo 462576437 episodios pendientes de otras series que ya sigo.

Semana Santa fue una buena oportunidad para entre, comer y no hacer nada, ver series. Entonces cayeron en mi poder las dos primeras temporadas de Girls y con el primer capítulo me enamoré.

En comparación con otras series que vemos y que son casi todas muy aspiracionales, de esas que te dan ganas de protagonizarlas pero sabes bien que la vida no es así, Girls incomoda y bastante. Empezando por la fisonomía de la heroína que dista mucho de parecer una habitante del Upper East Side (si, me gusta también Gossip Girl, si, ya sé, soy una rosada), Lena Dunham, Hannah, es mas bien super moldevai, y está llena de tatuajes, su pelo tiene pinta de no conocer un peine y sobre todo carece absolutamente de actitud positiva. Imposible no amar a una gordita que quiebra el estereotipo de que si tu cuerpo no te ayuda, armonizalo con sonrisitas y buena onda.

La protagonista, además de desparramar patetismos en cada capítulo sin pudores falsos, es guionista y directora de la serie y para asegurar autenticidad, mucho de lo que le pasa a Hannah está basado en su vida. A Lena D. le dicen la voz de nuestra generación y ya le dieron muchos premios por Girls y paralelamente le bajan la caña a morir. Sus fans, como yo, coincidimos en que en todos los personajes y las situaciones que estos pasan podemos sentirnos identificados. Sus detractores putean porque la tipa con su cuerpo no convencional sale mucho en bolas (cierto, sale), por las escenas de sexo que no son para nada cuidadas, o porque niegan que nuestra generación esté un poco confundida, como muestran todo el tiempo en el show. Lena Dunham no para de recibir puteadas desde que salió al aire y a su vez no para de recibir reconocimientos. Ella en entrevistas dice que todo le parece muy raro, así sin mas.

Al final, todo es una cuestión de gustos, respetable. Personalmente, a diferencia de otros programas de chicas, en Girls me identifiqué con la mayoría de las dinámicas amistosas, las confusas relaciones amorosas y sobre todo con esa sensación del NO SÉ QUE CARAJO QUIERO Y MUCHO MENOS COMO LOGRARLO que a mas de uno nos invade repetidamente.

En uno de los capítulos Hannah llora a mares porque una de las mayores características de su personalidad era justamente ser “diferente y rarita” pero que al final ella solo quería lo que todos... ser feliz, y de las maneras mas “normales” conocidas. Con eso, creo que se acerca bastante a muchos de nosotros.

Dejo a su criterio, aire fresco de tanto glamour que siempre vemos y realidad crudita crudita. Denle una oportunidad y después vemos si coincidimos.

Obs: dura solo 30 minutos x cap y el soundtrack esta buenísimo :D
Pd: no quería que me quede tan post-reseña pero bue.. a veces no todo sale como lo planeamos.

La gordita de las tareas


Conocen el personaje de la gordita en la escuela
que le hace la tarea al rubito churrito del
grado?

Como todo en la vida, ese personaje también tiene
evolución, y puede derivar en:

- La gordita de la facu que se encarga de todos
los trabajos prácticos.
- La gordita del post-grado que se encarga de
toda la investigación para la tesis.
- La gordita del trabajo que se queda hasta tarde
revisando las planillas, escritos o informes del
picho de la ofi.

Es un cliché casi tan fuerte como la dupla de la
gordita y el mejor amigo gay, la dupla de la
gordita intelectualoide y el churro que se
aprovecha de su nobleza.

Aishinyaranga!

Ñañasismo


Todas esas frases motivacionales tipo: "Corren
Sancho señal que cabalgamos" son vairas. Son nio.
Pero así como muchas otras cosas indeseables, por
algo existen, y sin querer queriendo te vienen a
la mente en momentos como por ejemplo cuando te
cruzás con tu compañera de trabajo ñembo diosita
y te dice:

- "Ay gordi! qué flaca estás!"
- "En serio?! gracias! hasta desaparecer no paro!"
- "Bueno, pero no te emociones, que te falta
muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo todavía"

Era pio necesario tirar la cizañita?
Por lo visto sí.
Somos malas las mujeres. Somos malas cuando
aparece una mujer nueva en nuestro perímetro y
guay de la que ose intentar ponerse más linda.
Mi vieja siempre luego me decía, una "amiga"
nunca te quiere ver bien. Y yo me escandalizaba
inocente... capaz la vieja como siempre, tiene
razón.

A mi compa mientras tanto, le dedico un: tu
envidia me adelgaza "ami"!

Lo uno saca lo otro


Es genial como cuando uno se enfoca en solucionar
un problema, inevitablemente abandona otros
aspectos de la vida.

Ejemplo, te pasas estudiando para pasar un
examen, pero sos un desastre estético. Te
concentrás en tener la casa perfecta, pero te
mandás un par de metidas de pata en el laburo.

Sos elegida la mejor mamá del año, pero no
terminás la carrera... y así infinitamente una
lista de frustraciones a las que no somete este
mundo multitasking en el que nos toca vivir.
Es simple, ponganse a pensar nomás y apliquen
esta premisa en cualquier situación: hacés algo
bien, y automáticamente abandonás otro algo.

Es lo mismo que hacer dieta. Cuál es el fin?
Bajar de peso. Que por cierto, en mi caso, poco
importan los números de la balanza, lo que me
interesa es reducir tamaño, pero eso es otro
tema. Entonces, en la medida que una se va
concentrando en achicarse, sin querer se olvida
de otras y esto nos lleva a una conversación que
tuve anteayer con una de mis amigas (las dos
treintañeras boludeando):

Amiga: boluda, en la peluquería me preguntaron la
edad, dije 31 y la peluquera me dijo que parecía
de 21!
Yo: en serio?! qué loco! igual para todos yo
tengo 25
Amiga: y bué, capaz que con la cara zafemos pero
mi cuello está atravesado por 3 rayas y las tetas
desaparecieron...
Yo: cuello? rayas?! what?!!!
Amiga: y sí... esas que vos también tenés! mirá!

Me pase un espejito y al ver, y sentí
directamente una especie de blackout.
P... madre! una vida dale que dale con la cremita
contra la piel de naranja que me pasé por alto
las anti-arrugas.
Es o no cierto que ocuparse de algo, hace que
abandones lo otro?

miércoles, 27 de febrero de 2013

mal de otros, consuelo de tontos


Mi vieja, un poco fatalista suele decirnos que a la gente no le gusta cuando una tiene éxito. Según ella, mientras mas engorde, la gente que me rodea se sentirá mas cómoda, entonces solo la gente que me quiere de verdad es la que no para de torturarme con lo de bajar de peso. Bueno, mi madre tiene muchas teorías nacidas en el seno del “piensa mal y acertarás” y también es capaz de desarrollar rebuscados argumentos con tal que me decida a cerrar el pico.
Hace poco, un amigo me desarrollo la teoría de la chica-lindita-pero-insegura que siempre busca para salir a la amiga mas hecha puta, de modo a no ser opacada y así mantenerse en su tronito de la mas picha del grupo.
Yo por ejemplo nunca fui la mas linda del grupo, mucho menos la mas cuerona, pero tampoco era la mas horrible. Siempre un termino medio, medio tibio argel. Mejores amigas diositas, si tuve. Pero desde chica. Entonces, formaba tipo dúos dinámicos en las que linda-boba era una especie de Pinki y yo Cerebro armando todos los planes macabros.
Nunca sentí que alguien me estaba usando para parecer mas linda aprovechando mi desventaja. Al contrario, mi egocentrismo hacia que a veces yo sienta que me estaba aprovechando de la belleza ajena con mis manipulaciones. Nunca tampoco busqué alguien mas vaira para parecer yo mas linda. La verdad, por mas que la mayor parte de mi vida me sentí pato feo, nunca me estresé en compararme, al menos no con amigas ni siquiera conocidas con quienes eventualmente compartía.
Se me hace difícil imaginar que la inseguridad de una persona genere en ella el deseo que la otra (según sus ojos) se mantenga fea, o gorda, o inculta. Mucho peor, me es casi imposible pensar que existen pseudo amigos que en el fondo no quieren tu bienestar solamente para sentirse mejor con ellos mismos.
A mi siempre me gustó ver a la gente mejorar, y no solamente en lo físico mejorar en cualquier aspecto, puede ser laboral, amorosa, lo que sea. Si es gente a la que quiero, no solo me gusta sino que inspira y dan ganas de mejorar yo, y eso no puede hacer mal.
Capaz soy medio boluda por confiar, pero que mal estamos si tu seguridad o felicidad depende de la “desgracia” ajena.

mala yunta


Mi mejor amiga y yo estábamos tranquilitas en la cocina de la casa de verano preparándonos unos tacos para cenar, cuando de repente entra su hermana (ultra flaca) y nos pide que le invitemos. Mi amiga amablemente le prepara la comidita y la muy desubicada de la hermana lanza un “Ay que rico! me advirtieron luego que no me junte con gorditas porque seguro termino rodando”. Las dos destinatarias de tan poco feliz comentario solo pudimos mirarle con cara de Y DESPUÉS?
Entonces, ademas de echar en cara cada vez que puedo a la hermana flaca de mi amiga de lo bruja que fue, me puse a pensar que quizá tiene un poquito que ver en nuestras figuras la gente con quien nos juntamos. Estas personas no necesariamente son también rellenas pero tienen esos hábitos que solamente perjudican.
Por ejemplo, con la misma amiga, una noche habíamos llegado del boliche y nos enteramos de una noticia muy triste, entonces en menos de 15 minutos nos comimos casi sin darnos cuenta UNA TORTA HELADA ENTERA. Cuchara tras cuchara lloramos preocupación y nos levantamos de la mesa con 3 kilos mas cada una. Adivinen quién nos pilló en plena escena? Si, la hermana.
Otro día, yo me había peleado con mi chico y fui a debatirlo con la misma amiga, qué hace ella? Va a la panadería (todo mientras escuchaba mi lamento), carga una bolsa gigante de panes felipitos, manteca y chocolatada y posteriormente me los ofrece como el mejor abrazo de confraternidad y empatía.
No solamente en los momentos difíciles se desarrollan estos patrones. Ooootra amiga, con motivo de celebrar una despedida prepara, ademas de todo el alcohol correspondiente, una mesa llena de quesos, jamones, dátiles, panes y todo lo que pueda llegar a combinar. No contenta, tenía guardaditos en su cocina dos paquetes enormes llenos de empanadas gourmet... “por si acaso”. Claro que liquidamos todo. Ayer nomas, en lo de un amigo, no contentos con tomar toda la cerveza del mundo comprada para la ocasión, completamos la noche vaciando restos de whisky y quien sabe que otros brebajes de la bodega familiar con tal de seguir la noche.
Ansiedad colectiva? Exceso de amor fraternal? Seré yo el problema? O será esta mala junta? No sé que puede ser, pero al menos sola no voy a explotar.

No te reconocí!


El otro finde en una reunión de amigos, cayó una chica a la que yo estaba segura no conocía. Entramos en confianza hablando de esos temas que unen a las mujeres del mundo (dietas, maquillajes, peluqueras, churros y cirugías) y así pasó la noche. Hasta que finalmente nos preguntamos a que nos dedicábamos cada una y por supuesto, la pregunta obligada de en qué colegio nos recibimos.
Resultó que la chica, ya era una nueva “amiga” en ese momento, se recibió en el mismo colegio que yo y solamente un año antes.
Era prácticamente imposible que yo no la conociera, y viceversa, no por nada en especial, sino que el colegio al que íbamos tenía un patio pequeño y eramos pocos y bueno, hablo por mi y mi grupito, eramos bastante chusmas también.
Fue muy raro porque realmente yo no me acordaba de ella, ni ella de mi. Y eso que yo me creo que era bien kilomberita en la época  Después de estar un buen rato intentando hacer memoria, ella me confiesa que estaba “muy cambiada” y ese “cambio” había sido se llevó con el 50 kilos!
Claro que no la iba a reconocer, era otro rostro prácticamente.
Saben que fue lo patético de la noche? Que no es que yo nomás no le reconocí a ella, fue bilateral el no reconocimiento. Seguramente porque de esos 50 que ella eliminó, vinieron a mi unos 30... al fin y al cabo yo también soy otra persona, solo que ella está a la mitad y yo el doble.

martes, 18 de diciembre de 2012

noches blancas


Lunes, 7 de la mañana, ese día decidí llegar tarde a la ofi justamente para cortar con el luneró, pero no. Había sido mi madre tenía otros planes para mi. Entonces suena mi cel y me saluda la vieja toda acelerada.

Me pregunta: “Mi amor que tenes planeado para este año nuevo?!” (obviamente no tenía nada). Llena de ilusión le digo “Nada mami, QUE HAY???!!!”. Juro que en ese momento pensé que me iba a decir algo así como “Vamos a la playa hija, aprovechando el feriado largo”. No sé por que pensé eso, me traicionó un brote de mente positiva que ando cultivando. PERO NO. A cambio de eso me dice: “Ah bueno, entonces te cuento para reservar la mesa en el club”. BUE.

De más está decir que mi día ya no empezó tan bien como planeé.

No es que quiera pasarme de dramática pero en serio es un bajón tener que pasar la fiesta más festiva del año rodeada de conocidos/desconocidos todos glamorosos y en pose. En realidad eso es lo de menos, no me importa tanto quién esté a nuestro alrededor, pero sí me estresa que hay que nio estar a la altura de las circunstancias. Esto es, sacar del baúl toda la paquetería y los tacos mas altos que tenes, bien peinadita y maquilladita porque al fin y al cabo es una fiesta en que la gente se produce.

Problema número 1: desde hace 20 kilos abandoné completamente la tradición del vestido blanco en año nuevo. Para vestir esto y estar a gusto o sos ultra cuerona o realmente sufrís de complejo de quinceañera. Ninguna de las dos opciones aplican a mi caso.

Problema number 2: maquillaje y peinado?! soy maquilladora y sé que año nuevo es la fiesta en la que más se factura, increíble es, pero dioooossss, nadie calcula que en serio hace 40 grados a la noche y la cara se te derrite y el pelo se te frizza.

Problema 3: tanto glamour exige unos buenos tacos, y para esta servidora, tacos y alcohol no son mejores amigos, ya van más de diez años nuevos que amanezco con moretones extraños.
Ya sé, soy una amargada.

Pero mi idea de fiesta ahora mismo es una conservadora gigante, un playlist muy variado, amigos y amanecer diciendo pavadas.
Ahora solo queda ponerle la mejor onda a la situación y bueno, lo único que pudo mejorar mi fatídico lunes de diciembre fue llamar a mi hermana y comentarle la decisión de madre. Por suerte ella piensa casi casi igual que yo y al menos somos dos empirevaizadas por la misma razón.

FELIZ INICIO DE 2013!!!

Pd: por experiencia, si van a hacerse estudios médicos después de las fiestas, esperen que pase aunque sea una semanita. Este año cometí el horror de hacérmelos el primer día hábil después de año nuevo y mi doctor casi me interna al ver los resultados.

Simbiosis


El proceso de adaptación a las costumbres alimenticias de una persona con la que empezás a convivir es medio complicado al principio.
Si recién le conocés a alguien es un clásico que no quieras ponerte a chanchear en su cara desde el día uno, recién después de agarrar un poquito de confianza te entregas a tu acostumbrado karuvai.

Si te gusta la personas, aún peor. Por eso nunca es buen plan tener primeras citas en locales gastronómicos aparte de acordarte de mantener buena postura y amable sonrisa tenés que recitar mantras de relajación para no tirarte sobre la canastita de panes y las respectivas mantecas. Que no piense desde el vamos que sos ansiosa y angurrienta. Cuando uno es gordillo es inevitable pensar en estas cosas, o no sé si soy yo nomás que pienso demasiado, pero el secreto está en hallar el punto intermedio, a la hora de agarrar el menú pues no podés elegir solo una ensalada mixta con soda si tu cuerpo delata que sos mas bien adepta a la parrillada completa con chinchulín. Entonces, qué hacer? Es así de complicado señores.

Estás en la delgada línea de quedar como una golosa de la pesada o una mentirosa.

Por suerte esto es solo el principio, al fin y al cabo, si la persona no llega a inspirarte confianza después de un par de salidas, el problema del qué elegir del menú es secundario.
Los tipos en ese sentido tienen mas concesiones, se supone que luego que comen mas que una. Pero Oh desgracia! no siempre es así entonces ya es cuestión de elegir el camino de a) mandar todo a la mierda y mientras el le baja una Caesar Salad vos te entregas a la fritura o b) adaptarte y tomar el buen ejemplo, que mal no te va a venir.

En mi caso pasé por todo, desde el adicto a la comida chatarra, que me llevó al acabose, el que me quería cambiar los hábitos a toda costa insistiendo para que coma como pajarito como él y el “vida sana” preocupado por sí mismo pero que no rompía las bolas. De estos tres ejemplos, imposible definir cual es mejor o peor. Supongo que peor es el que te quiere cambiar a la fuerza, siempre. Boludo, si tanto no te gusto na dejame, chau. Pero el extremo de la autodestrucción a base de MegaCombos tampoco es bueno.

Supongo que el mejor resultado de la ecuación es cuando encontras nomás ese equilibrio de confianza en el que sin que tu adversario te diga nadita nadita decidas sola a mejorar ese aspecto de tu vida.

Y es que no debería existir incomodidad que dure cien años.

Lady Gorda?


Ni Gaga que desde que se lanzó no hace mas que repartir un mensaje de tolerancia absoluta y de aceptación de nosotros mismos con el “Born this way” se salva de las críticas por su peso, y ni Gaga se salva de tener que dar explicaciones por tener kilos de mas.
Imagínense que esta chica después de haber soportado polémicas por su condición sexual, sus adicciones, su credo, su cordura... tuvo que tomarse el tiempo para aclarar que así como cualquiera de nosotros está mas gorda (11 kilos) porque anduvo comiendo bastante pizza y pasta! :O
Lady Gaga admitió que como muchisisisimas personas sufrió demasiado por su peso, pasando por etapas de bulimia y anorexia y admitió finalmente que a su novio actual le gusta mas la versión gostosa de su cuerpo. Inclusive compartió fotos actuales de ella en ropa interior, tapando la boca a todos los que especularon con sus oscilaciones de peso.
Hasta cuando va a ser necesario que las figuras tengan que salir a aclarar estos temas? Cuando vamos a acostumbrarnos a ver mas allá? Pareciera ser que las abiertas mentes del mundo están preparadas para revoluciones mentales de todo tipo pero todavía no toleran de ninguna manera un par de rollitos al agacharse.
Discriminar no es solamente tratar mal al que es “diferente”, discriminar es también pensar que el otro no puede hacer tal o tal cosa por no encuadrarse en los parámetros de nuestras cuadraditas mentes.

Pd: al escribir esto, estamos a poquito de su show en PY y ya no puedo pensar en otra cosa que en estar ahí!

50

Una sensación super rara es salir o ir a algún lugar y que nadie te reconozca. Las mismas personas de siempre, muchos de ellos tus amigos, pero a simple vista nadie se da cuenta que sos vos.
Me contó una amiga que eso le anda pasando muy seguido, es mas, yo misma doy fe de que está irreconocible! Después de cruzarmela dos o tres veces recién (con cara de sorpresa) pude saludarle.
Esta amiga adelgazó nada menos que 50 kilos! Si, 50, básicamente se quitó una modelo de pasarela de encima.
Se quedó por la mitad, y está muy bonita.
Después de “ponderarle” un buen rato le pregunte exactamente TODO sobre como lo logró. En realidad, no existen secretos, para ella fue exactamente un año de esfuerzo y sacrificios, y según mi amiga ya ni siente tanto esfuerzo ni tanto sacrificio, se acostumbró totalmente.
Lo que me sorprendió no fue realmente el cambio físico sino algunos aspectos de su nueva vida que según ella no son tan fantásticos como cualquiera pensaría, por ejemplo:
- Me dijo que si antes “no tenía que ponerse” por gordita, ahora menos! que no está para nada acostumbrada a su nuevo cuerpo y le parece que todo le queda mal, que siempre soñaba con el momento en el que le entren tranquilamente los talles de las tiendas, pero que ahora que el cierre cierra el espejo es su peor enemigo y siente que nada le va bien.
- Que no tuvo mas levante por estar mas flaca y que inclusive el tipo que siempre le gustó se fue alejando mas del ella después del cambio, que en lo que a hombres se refiere está todo mal ya que toda esta revolución la pone bien tímida y perdió un poco de esa actitud avasalladora de cuando estaba en su peso máximo.
- Que definitivamente se siente de maravillas en cuanto a salud se refiere pero que las cicatrices psicológicas de tantos años de gordita son dificilísimas de borrar, la inseguridad y la incomodidad dentro de su propio cuerpo siguen, y también una rara percepción de como la miran los demás.
Ver a esta persona tan bien, dan ganas, en definitiva dan ganas de empezar y hasta con cierta convicción del si se puede. Y también agradecí su honestidad, que me haya contado que está difícil inclusive acostumbrarse a lo que una siempre soñó, prueba de que el “estar bien” es un estado integral y que el amor propio depende de una mezcla de muuuuchos factores y no esta para nada condicionado a unos centímetros mas o menos de piel.

Pichicata


Pastillearse es jodido, siempre le tuve una especie de miedito,pero a veces mi desesperación le ganó a mi razón entonces admito que probé de todo un poco.
Lo peor de las pastillas, además de los densísimos efectos colaterales para la salud y el terrorífico efecto rebote, es que te enloquecen mal mientras las consumís.
Hay algunas que te depriiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiimen y te dan sueñisimo todo el día y bajas y bajas de peso pero en vez de ponerte contenta estás con una cara de “me corto las venas”.
Otras, peores para mi gusto, te aceleran tanto que directamente no podes quedarte sentada. Lavas, planchas, fregas, escurris, vas al gym, volves y seguis aceleradísima, todo sin comer y llega un momento en el que sentis que estás a dos minutos de tener un patatus, y la dejas.
Finalmente, estan las que no te deprimen ni aceleran pero de nada sirve mantener tu personalidad porque directamente no podes salir del baño, esas son las menos densas pero OUCH que dolor de panza y cola y ademas no es muy socialmente aceptado el salir corriendo a matar baños todo el tiempo.
En realidad, ninguna vale la pena, porque excepto que tengas demasiado aguante o realmente no te importe andar enloquecida por la vida, sus efectos no compensan lo que se sufre.
Escribo esto a modo de ayuda memoria para recordar lo mal que se puede llegar a pasar, porque confieso que la vez pasada me entró una especie de tentación de bajarle unas pastillitas por unas semanitas, asi apuraba procesos.
Mejor no. Viva la vida sana.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Ganale por la panza

No sé si solamente forma parte de la cultura latinoamericana pero desde que tengo memoria escucho frases como que “el corazón de los hombres está conectado con su estomago”.
Yo personalmente nunca le di mucha bola, mas bien me dedicaba a esperar que alguien tome la iniciativa de preparar algo rico y por supuesto después comer yo.
Pero después de horas de observación y reflexión (si, estoy muy al pedo) me di cuenta que verdaderamente cocinarle a alguien es un lindísimo acto de amor.
No solamente para conseguirte un chongo sino que el cocinero o la cocinera del grupo es siempre la persona mas festejada del grupo.
Mi mejor amiga por ejemplo es famosa por montarte improvisadamente unas suculentas meriendas de la nada, solo necesitás avisarle que tenés hambre (aunque ahora la muy perrita nos tiene medio abandonados porque su novio es un gordito muy demandante), otro amigo suele encargarse de las cenas y sea lo que sea que tenga ganas de preparar le sale riquísimo y se convierte en el ídolo de la noche.
Mi mamá prepara los mejores... los mejores todo en realidad, desde caldos hasta carnes, pastas, postres, etc. etc. etc. y la mamá de mi mamá ni que decir.
Cocinar es acercarse a las personas que querés, agasajarlas y hacerlas sentir bien.
Entonces, yo que soy una consagradísima inútil culinaria me propuse a intentar aprender aunque sea un poquito mas.
Así, cuando aparezcan las personas especiales de mi vida voy a poder ofrecer algo mas que mixto y toddy licuado.

lunes, 15 de octubre de 2012

Top Ten del Laburante

Yendo de aquí para allá me encontré con una nueva herramienta para excusar la obtención de muchos kilos.
Se trata de una lista elaborada por una consultora de empleos muy famosa y en la que se llegó a la conclusión de cuales son las carreras o profesiones que mas exponen a las personas a subir de peso. Por sus características  estas actividades se destacan por llevarnos a una vida sedentaria o por el contrario a sufrir bastante ansiedad, lo cual en primer lugar nos hace comer o picar cuanta boludez se nos cruce en el camino y a la vez no estamos justamente quemando calorías frente a una compu.

De las diez que cito a continuación en una especie de countdown, yo ya me dedique a tres, así que la próxima vez que mi vieja me llame la atención por mi gordura, voy a poner mi mejor cara de clase obrera sufrida... y gorda!

10. Profesionales de la tecnología de la información.
9. Marketing y RRPP
8. Servicios de seguridad (policías, bomberos, etc.)
7. Médicos
6. Asistentes administrativos
5. Artistas, disenhadores, arquitectos.
4. Profesores.
3. Trabajadores sociales.
2. Abogados.
1. Agentes de viajes.

Están en la lista?
A mí, lo que mas me llamó la atención es el número 8 de los security, no se por que pero en mi cabeza solo caben bomberos sexys ;)

Fuente: www.careerbuilder.com

miércoles, 26 de septiembre de 2012

gordita profesional

Cuando uno es gordo se tiene que tragar que por el simple hecho de ser gordo le desacrediten.

Descubriste la cura al cáncer, pero sos ese doctor GORDITO que descubrió la cura.

O sea, cuando la gente te señala no dice, mirá un poco, es ese, el genio que esta allá en la esquina, sino que dice, mirá un poco, es ese el gordito de anteojos que está ahí parado.

En mi caso, pocas veces fueron las que no me identificaban como “la gordita, la rubia gordita, la gordita de lentes, etc. etc.” es como que al tener kilos de más facilitás la descripción para que la gente te ubique pronto en el mapa.

Todo este preámbulo solamente para contarles que la otra vez tuve que ir a hacer un trabajo en una sucursal del lugar donde laburo, eso involucraba un par de días en otra ofi y con gente con quienes normalmente solo trato por teléfono.

Llegué y todo era buena onda, hasta que entre el blabla típico de una oficina me entero que la secretaria del jefe se burlo de mí.

Me enteré que dijo algo así como: “Ahí viene la miss peggy de la otra ofi, la chanchita de los Muppets”, y dijo eso como para ser “mala” gua’u conmigo.

Primero me piché, me enojé porque dije, puta, no estamos más en la secundaria para estos comentarios, y admito que me dolió un chiqui.

Después pensé en dos cosas y me tranquilicé: una, yo tampoco soy ninguna santa y suelo lanzar esos comentarios cizañeros y dos, bueno, si eso es todo lo que pudo decir de mí no es nada al lado de lo que yo pienso de una persona tan recurso’i como ella, que por algo seguramente a sus cuarenta y largos años lo máximo que puede aspirar es a leer la Cosmo en su escritorio de secre y burlarse de las gorditas profesionales como yo.

Touche!

casorio

Mañana se casa una de mis mejores amigas.
Tengo muuuchas amigas y entre todas, ésta es con la que menos coincido en cada pensamiento, siempre chocamos, siempre! ella siempre ideal y yo tan terrenal. Sin embargo, siempre tuvimos ese pacto tácito de darnos mutuamente la primicia de lo más importante que nos va pasando a medida que pasa el tiempo. Entre esas primicias estuvo por ejemplo la de un día cualquiera entresemana en el que ella, escondidita desde un baño, me llama y me dice: Loca! Me caso!

Esta vez no voy a hablar de las 14 fallidas dietas que hice para llegar churra a su casamiento, pero si les voy a contar del papel medio protagónico que tuvo la comida a lo largo de nuestra amistad (al fin y al cabo esto es un diario sobre eso, no?).

Se puede por ejemplo hacer una línea de tiempo y recordar que a eso de los 13 nos reuníamos después del cole en su casa y esperábamos que su madre salga para ir corriendo a la coreana de la esquina y rayar, no pucho ni alcohol ni nada de esas cosas que suelen dar curiosidad a esa edad, sino INGREDIENTES PARA HACER PIZZA! Y así tarde a tarde nos escapábamos y la merienda era un festín de gula.

En esa época mi amiga era también gordita hasta que un día, previa puteada porque la libreta de la despensa vino casi un millón, mi amiga empezó a hacer dieta y se quedo flaquita flaquita y ya no subió nunca más (perra). El resto de la adolescencia ella, por haber bajado tanto, se erigió en una especie de gurú del adelgazamiento para todo el grupete y nos daba recetas jodidas y dolorosas entre las que primordialmente figuraba echar tés en el terere y darle con todo hasta asegurarnos de que ya nunca más saldríamos del baño. Desastre. Ya de grande, en los viajes de chicas era la que más sabia cocinar siempre, y eso (entre otras cualidades protectoras) le convirtieron en la mamá de todas, así le decimos de cariño. Y de grande también, mi amiga tuvo varias eras gastronómicas, que ya no dependían tanto de las amigas sino de los amores, pasando por un novio de asado diario (si! dia-rio) y por otro vegetariano, hasta llegar a la etapa omnívora en la que encontró el amor para siempre.

Mi amiga, la que se casa, no se sabe muy bien con qué platillo nos va a aparecer mañana en la fiesta pero de algo si podemos tener certeza y es que en esta línea de tiempo, al leer esto, ya va a estar en su propio y vivieron felices y comieron perdices. Salud!

jueves, 6 de septiembre de 2012

la reivindicación de los gordos

Que la tele en general es un freak show eso ya sabemos, pero me anda llamando la atención que hoy en día no solamente la mujer barbuda o el hombre mas enano del mundo (chulina Nelson) son fenómenos mediáticos.

Pareciera que hoy día basta con ser gordo, o ser gordo adelgazado, o ser un gordo fan de alguien, o ser simplemente gordo para ganarte un espacio que de inclusivo y anti discriminatorio no tiene nada.

Muchísimos minutos del prime time dedicados a burlarse de personajes cuya peculiaridad mas marcada es simplemente tener kilos de mas, bueno, y un poco de simpatía, pero que gordo no es simpático?

Tal es el caso del Bailando de Tinelli que lanza a su pista a personajes como una gorda del programa de Cuestión de Peso, cuyo merito no es justamente el saber bailar, sino haber bajado como 80 kilos; o al gordo fan de Wanda Nara, que se las pasaba llorando y siendo patetico y así se ganaba una semanita mas en el show, o sin ir mas lejos; la Mole Moli que si bien se destacaba por haber sido boxeador, llegó a la final justamente por ser una Mole que bailando solo causaba un poquito de verguenza ajena y un poquito de ternura.

Pero esto no es tercermundismo latinoamericano. En USA triunfa Glee reivindicando a los losers, entre los que encontramos al nerd de siempre, la teenager embarazada, al gay, al inválido, a la cheerleader hueca y claaaaro a las gordas que al final se quedan con los mejores galanes. Tanto esta marcada la gordura como especie de “impedimento” que inclusive en el programa Project Glee que es una especie de semillero de la famosísima serie, encontré a una participante que además de tener cierto talento de voz, alega que su sueño es demostrar a las gorditas que SI SE PUEDE! que por mas gorda que seas podes llegar lejos.

Claro que se puede llegar lejos, si al final todos somos personas, con razón y espíritu. Pero me confunde el mensaje. Llegan lejos pero sus personajes son objetos de burla, en todos los casos. La rareza de sus papeles radican en que “Oooooh! mirá como la gorda se queda con el Mariscal de Campo”.

Y eso señores, no es la vida real. No lo hace mas aceptable en la sociedad, no lo hacen mas llevadero en el día a día.

Muestran una realidad super fácil y light, siendo que en el fondo, por mas amor propio que nos tengamos, no es un paseo convivir con decenas de kilos de mas. Nadie duda de la inteligencia o simpatía o talento musical de un gordo, pero no es en un abrir y cerrar de Big Mac que todos los tipos se van a enamorar de vos, o que el Director de alguna obra te va a elegir de protagonista o que alguna marca te va a pagar para que seas su imagen.

Lastimosamente a veces el intento de parecer “inclusivos” solamente marca mas fuerte las diferencias. Y lastimosamente, la mayoría de nosotros consumimos esos programas mientras nos comemos unos snacks.

un poco + de lo mismo


La imagen es esta: yo en la estera o yo en la maquina que simula una escalera. Sudor y lágrimas.

A mi frente, los personajes de siempre:
- el ultra stressado que jura que generando endorfinas una hora al día recupera todo lo perdido en anhos de workaholiquismo.
- la vieja mega tuneada con cara de velocidad de tanto estire quirúrgico que vestida en top y calzas super ajustadas deja ñembotavy que el instructor le toque un poquito.
- los pendejos que licuado y pichicata mediante intentan llegar pesokitas al viaje de fin de curso a alguna playa du brasiu.
- la flaca desorden alimenticio que derrama toda su furia sobre la bici fija.

Y claro, yo. Yo que cuento los segundos para que acabe la sesión y cuento regresivamente los años que me faltan seguir yendo a ese maldito lugar para perder los kilos que quiero y nunca mas volverlo a pisar.

lunes, 16 de julio de 2012

Menú light

Como ahora me toca comer en un comedor con todos mis compañeros de laburo, estoy siendo testigo de un fenómeno que hasta a mi me supera.
La empresa soporta un plan nutricional para los empleados que tienen ganas de cuidar su alimentación, entonces todos los días uno puede pedir su menú light que consiste básicamente en una porción de carne o pollo, abundante ensalada y una pequeña porción de arroz. Aparte, una ensalada de frutas riquísima. Por otro lado, están las opciones del día, una enorme variedad de comiditas bien calóricas, sobretodo ahora que hace frio.
Saben que hace la gente??? Solicitan correctamente el menú light, pero durante el tiempo que transcurre entre que le armen el plato y se los sirvan, van a la isla del buffet “normal” y se sirven porciones de importante tamaño de cosas como frituras, pastas, y todo lo que NO es light. Entonces, la fritanga fungiría de plato de entrada y el pollito grille como principal.
Notable. Rarísimo. Seguiré observando y ampliaremos.