lunes, 16 de julio de 2012

Menú light

Como ahora me toca comer en un comedor con todos mis compañeros de laburo, estoy siendo testigo de un fenómeno que hasta a mi me supera.
La empresa soporta un plan nutricional para los empleados que tienen ganas de cuidar su alimentación, entonces todos los días uno puede pedir su menú light que consiste básicamente en una porción de carne o pollo, abundante ensalada y una pequeña porción de arroz. Aparte, una ensalada de frutas riquísima. Por otro lado, están las opciones del día, una enorme variedad de comiditas bien calóricas, sobretodo ahora que hace frio.
Saben que hace la gente??? Solicitan correctamente el menú light, pero durante el tiempo que transcurre entre que le armen el plato y se los sirvan, van a la isla del buffet “normal” y se sirven porciones de importante tamaño de cosas como frituras, pastas, y todo lo que NO es light. Entonces, la fritanga fungiría de plato de entrada y el pollito grille como principal.
Notable. Rarísimo. Seguiré observando y ampliaremos.

Todo pasado fue mejor

Como eterna gordita la moda siempre fue una pasión pero a la vez algo que no siempre estuvo a mi alcance.
Mi primer recuerdo de no poder ponerme lo que estaba de moda fue cuando tenía 12 años y el acontecimiento era la fiesta de fin de año del grado. En esa época, tooodas las compañeras nos poníamos más o menos de acuerdo para ver que nos pondríamos, cero estilo propio, cero personalidad, lo normal a esa edad.
“El look” de esa temporada eran los vestidos aldeanos bien cortitos, medias bucaneras y unos suecos con tacotes de madera. Obviamente las bucaneras no eran una buena idea para mis piernas, que más que estilizadas quedaban medio cortaditas. No era para tanto, cuando eso ni celulitis tenia, pero no me quedaba TAN bien como a las flaquitas del grado. Y fue así como siendo una nena, porque yo fui bien nena hasta los 14 más o menos, ya era consciente de que no me podía poner lo que veía en las revistas o ni eso, no podía ponerme lo que todas las chicas se ponían. Mi mama me retaba porque yo lloriqueaba por no poder vestirme “a la moda”, y a lo mejor porque le desesperaba me decía: “Si vas a ser gorda, tenes que ser una gorda con actitud, sino no comas” y yo, ni dieta ni actitud seguía lloriqueando.
Durante los últimos años del cole pude zafar, viajar, ir a las fiestas, usar la malla, shortcitos, jardineras cortiiiisimas y también micro minis. Igual yo siempre sentí que algo no estaba perfecto como yo quería. No le voy a echar la culpa a nada ni nadie, me sentía así y punto.
Hoy veo las fotos o mi ropa de esa etapa y me da una rabia, era la mitad de lo que soy ahora, pero yo nunca me sentía bien. Siempre estaba GORDA. Es un poco injusto como a veces la evolución de nuestra cabeza no combina con la de nuestro cuerpo, y es muy loco como la pelotudez e inseguridad de la juventud/adolescencia te juega una mala pasada.
No quiero pensar que hoy estoy mejor que mañana y que mañana me voy a arrepentir de haberme sentido mal hoy, se entiende? Así que espero que ahora, que ya estoy preparada para aceptarme más (evolución mental) mi cuerpo se ponga las pilas y vuelva a lo que era tiempo atrás (involución corporal).

martes, 10 de julio de 2012

autoabastecimiento

Vivir sola no es tan fácil, sobretodo cuando no sabés hacer nada, sobretodo cuando no sabés cocinar y sobretodo cuando tu principal meta en la vida es bajar de peso.
Al principio me engañé y dije: ahora sí que es el momento, ya no va a haber toda la comida que había en casa, no tengo plata porque gasté todo en la mudanza así que no voy a poder comprar nada hecho, y no sé crear nada rico con un limón y medio frasco de mermelada (contenido de mi heladera).
TODO BOLA!
Sucede que de hambre uno nunca va a morir. Por más que afuera hagan dos grados bajo cero, que el local chatarroso más cercano esté a vaaarios kilómetros de mi casa, y que en mi billetera literalmente quede solamente el dólar de la suerte, una siempre se las arregla para seguir morfando, y por ende, no bajando de peso.
Es así que visitando amigos aprovechás cualquier meriendita o picada para retirarte bien lleno, y entonces pasás de ser una simple gordita a una gordita rata. Las idas al super también sn jodidas, con 10mil tenés que alimentarte, y pasa que con 10mil alcanza justo para la trincha de pan, el jamon y hasta un chocolatito de postre.
Ya había dicho que lo light es muy caro, no? Bueno, lo light es un presupuesto bastante excluyente.
Mis planes de inanición resultaron un fracaso, como ven, toda excusa es buena para el gordo, si antes no bajaba por heladera llena, hoy no bajo por exactamente lo contrario!

miércoles, 13 de junio de 2012

maldito enfermero


El otro día fui a hacerme un chequeo médico. Odioso, a quién le gusta someterse a esas pruebas? Pero necesario.
Me desperté un sábado a las 6 de la mañana, habiendo ayunado un viernes y me dirigí al Sanatorio. Imaginen la fórmula SÁBADO – 6 AM – AYUNO – AGUJAS. El pirevai era indescriptible.
Pasé por varias salitas, laboratorio, sangre, pis, rayos X. Hasta ese punto todas las personas que me atendieron se portaron más que amables. Eso es bueno ya que se aguarda muchísimo en las duras sillas de la sala de espera para que te toque el turno. El próximo estudio que debía realizarme era el electrocardiograma, y la rutina consistía en pesarme, medir la altura y después recién conectarse a la maquinita.
El enfermero, cuando llamó mi turno ya tenía luego una cara de cachiai. Yo con pirevai in crescendo (eran las 10.30 hs, había llegado a las 7 puntualmente). Al entrar a la salita me saluda con un: “Pero que cara de dormida que tenés che” simpático guaú. Ahí le pregunto qué tenía que hacer y me dice: “Vamos a pesarte primero”. De mala gana me saco los zapatos y me subo a la balanza, sin ninguna señal ni ánimo de “chistear” con él. Me pesa, y me pregunta: - “Cuánto solés pesar?” - “TANTO” le contesto y ahí dice mirando los números de la balanza: “Jijiji no soy el más pesado aquí por lo visto…”. PLOP. Agrega: “Va con onda, con humor, nadie elige su peso”. MORÍ.
Pregunto: qué clase de profesional lo que sos para bajarle esos comentarios?
Yo pio le digo a mis clientes (soy abogada): “Uy parece que alguien se va a ir a Tacumbú y no soy yo” “Ay! parece que no soy la más quebrada de la sala jijiji”… NO! Porque estoy trabajando carajo y respeto a la gente. Me imagino que el tipo este habrá visto gente de todo tipo y de todos los tamaños y pesos como para hacerse del simpático o sorprenderse a mis costas.
No es que yo sea extra sensible.
Pero no me espero del banquero que me diga que estoy pobre riéndose o de la depiladora que se ría porque soy un mono. No! Acudo justamente a esta gente porque SE SUPONE son profesionales y tienen su ética laboral y de servicio que no permite hacer sentir incómodo al cliente/paciente lo que sea.
Entonces, no habiéndole dado pie a este tipo para que se haga el simpaticón, pregunto: POR QUÉ NO SE AGUANTÓ? Por mí que piense lo que quiera, pero el no tiene derecho a boludear así con un paciente. Loco, estudiaste, es-tu-dias-te años para hacer lo que estás haciendo, y se supone que algo has de saber por eso estás en el mejor centro médico de la ciudad, así que UBICATE.
Lo peor del caso es que el test requería que me saque la remera para conectar los cablecitos de la máquina. Pregunto de nuevo: si a mí me hizo un comentario por gorda, le hace algún comentario análogo a las tetonas? “Ay que grandes esos melones” jijiji” O a las flaquitas? “Ay! Parece que se te va a salir todo tu hueso jijiji”. Espero de corazón que no sea así.


Bonus: Esto me hizo acordar a un video de CUALCA que tiene más o menos algo que ver y es sobre los servicios médicos y sus desubicaciones. Les paso el link porque soy re buena onda y definitivamente no soy la más pesada de la sala:http://vimeo.com/42409237

lunes, 11 de junio de 2012

Cambios


La gente se hace de la diplomática, pero obvio NO ES.
Pasa que me mudo, cambio de mi trabajo, mando todo 
a la mierda y me voy lejos.
Es un buen cambio para mi, profesional, de plata, de aires 
de todo.
Pero qué es lo único que me resalta la parentela? 


“Te va a hacer de bien el cambio, seguro que bajás de peso y todo”.


PUTA.
A nadie le calienta que sos super capo en tu profesión y que 
estás creciendo.
A nadie le calienta que por fin vas a desalojar tu domicilio abandonando la estadística del treintañero malcriado.
A la gente solo le calienta que cualquier cambio radical te 
cambie el chip y mágicamente bajes de peso.
Eso… y por supuesto que consigas chongo. 


No vaya a ser que te quedes solterona.

miércoles, 23 de mayo de 2012

esa era mi amiga?


No hace mucho me escribe una amiga de hace tieeempo. Fue mi primera mejor amiga. Nos hicimos compinches en tercer grado del colegio y éramos inseparables (de esas insoportables luego porque todo hacíamos juntas), éramos familia. Después con el tiempo y la boludez adolescente yo me enojé con ella y nunca más hablamos, bueno, sí hablamos, pero nunca más fue como antes. Yo era ñembo malita en el colegio y ella, bueno, la verdad que mi egocentrismo no me permitió fijarme mucho en qué anduvo ella durante esos años, imagino que lidiando con sus hormonas como yo. El punto es que me escribió para hacer algo, salir a tomar algo, ponernos al día, lo que sea. La salida no se dio, los horarios no se ponen de acuerdo.
Esa aparición me hizo acordar de miles de pendejadas que hacíamos juntas, nos divertíamos y sufríamos por cosas tan insignificantes. Pasaron los años, muuuuuchos años, más de diez años y a veces la vida hace que nos encontremos de forma casual, siempre que nos vemos nos hacemos fiesta y siempre planeamos reuniones que nunca cumplimos. Parece que cuando te ponés vieja te ponés sentimental sobretodo con cosas como amistades de infancia. Realmente pegaría concretar alguna vez las charlas/chismes que nos debemos.
Anoche, como todo domingo paria, Facebook, ruedita del mouse corriendo, viendo cuánto más vida tiene la gente que yo, me topé con una foto del rostro de mi amiga. El retrato era precioso, lo había tomado uno de mis fotógrafos favoritos de acá. Entonces le dí click y empecé a chusmear el álbum. Casi me desmayé cuando vi el resto de las fotos, la chica, mi amiga, mi compañera de colegio, o sea mi contempo, salía en cada foto mejor que en la anterior, hasta que llegué a unas en las que posa en ropa interior y ahí ya quise tirar la computadora, previa llamada a todas mis amigas para que compartan mi sentimiento de hechaputez al lado de alguien tan diosa a nuestra edad.
Puede ser sana la envidia? O es vergüenza esto que se siente? Estamos en esa edad en la que ya se nota quién está bien deteriorada y quien se conserva super bien? Ya llegamos a esa edad? Por qué nadie me avisó?!
Mentira, hubo señales que pasamos por alto. Me acuerdo que terminamos el colegio y nos fuimos de viaje de fin de año a la playa. No sé si era mi mejor momento de esbeltez pero ciertamente era la mitad de lo que soy ahora. Pero haciendo memoria, me viene la imagen de mi amiga y los cuadraditos en su panza, una cosa de locos el cuerazo que se mandaba. Imagínense que en esa época la situación de las demás al lado de ella ya era semi-desastrosa, Y ESO QUE TENÍAMOS 17 AÑOS! Debo haberme preguntado en ese momento por qué miércoles no seguí siendo su amiga o por lo menos su compañera de gimnasio. Será que a estas alturas iba a estar así?! Será? Será? 

no sos la misma


Llega cierta edad en la que ya no sos la de antes.
Farrear y enganchar el laburo definitivamente no es una opción. Es más, farrear fuerte sábado luego ya no es tan buena idea porque una resaca puede llegar a durar tranquilamente más de 24 horas.
No, no sos la misma. Comer comida chatarra te cae más pesado que antes. Bailar dos horas de seguido ponen de huelga a tus rodillas al día siguiente. Quedarte viendo una serie hasta las 2 am anulan tu capacidad de concentración al día siguiente.
Entonces, te ponés a evaluar tu rutina y te das cuenta que por más que desde los quince estuviste mamando consejos de salud y belleza, nunca pero NUNCA hiciste caso a ninguno. O bueno, a lo mejor sí hiciste caso. Te compraste cremas hidratantes, antiestrías, cremas mágicas que utilizaste exactamente durante dos semanas. Empezaste el gym, pagaste una cuota altísima y fuiste tres veces. Te volviste vegetariana, eeeeh, solo durante un almuerzo de un día. Entonces “cumpliste” pero no cumpliste un carajo porque en realidad ni siquiera a medias cumpliste.
Esto no solo pasa por la gordura. Pasa por mil aspectos. La piel, el pelo, la agilidad, la flexibilidad, el aguante, el arranque, el abrir los ojos para despertarse y empezar el día, el conciliar el sueño por las noches.
Todo va adquiriendo una maña nueva. Nada sale automáticamente como antes. Ya no sos la misma.