miércoles, 5 de octubre de 2011

de menús y cartas / restaurantes y restoranes

Cuál es la forma correcta de decir? No importa, no viene al caso.

Cuando hablamos de las elecciones que hace cada persona cuando tiene el listado de comidas frente a sus ojos saltan a la luz varios comportamientos bastante notables, podemos entonces clasificar a las personas según su relación con el menú así:

- La picha ñembo distraída: te cuenta que casi muere de un orgasmo gustativo cuando probó los profiteroles de equis restó cinco estrellas y cuando (con baba en la boca) le preguntás cuánto costaban (para iniciar el correspondiente ahorro) te contesta: "Ay, sabés que no sé! Viste que yo no pago luego?" Querida amiga, a vos te digo: No te fijás guaú en el precio porque no pagás?! Nambrena! Me contaron que en un restaurant que se precie de ser bien chuchi, a las damas se les pasa la carta sin mención de precios, asumiendo que el caballero será el encargado de abonar. Cultura machista a veces querés ser buena onda con nosotras :P

- La perjudicial: esta no sé si es peor que la anterior pero a mí me cae mejor. La perjudicial es la que (generalmente cuando sabe que le van a invitar) ni mira los ítems del menú, directamente va a la columnita de los precios y elije todo lo más caro. Estamos en Paraguay pero ella sí o sí come frutos de mar, verduras o frutas fuera de estación y delicatessens varias; asimismo, respeta el maridaje y el sagrado orden de entrada, plato de fondo y postre como dogmas. A algunas perjudiciales ésta práctica termina por perjudicar a ellas mismas, como es el caso de una muy amiga mía que no se aprovecha del bolsillo ajeno, sino del suyo. Consejo extra: cuando salgan con esta especie, no dividan la cuenta en partes iguales, ja!

- La tacaña: todo lo citado más arriba, pero completamente al revés. Esta persona se fija directamente en la columnita de los precios, y elije lo más barato. No me molesta que se escatime en gastar en comida, pero es un poco molesto que mientras te estas morfando unos tallarines, tu acompañante se sacie con una coquita o un agua sin gas.

- La dietética: no contenta con ordenar una de las opciones del menú light de la casa, le hace perder media hora mínimo al mozo con indicaciones extra, como para asegurarse de que su plato no contenga NI UNA caloría de más. Que pan negro, que queso portsalud, que sin mayonesa, sin panceta, sin huevo, sin sabor! Lo más plaga es que termina rapidísimo de comer lo que ordenó y empieza a picotear del plato ajeno.

- La gordita: ni hablar de precios! Puede ser lo más caro o lo más barato del menú, lo importante es que sea suculento e hipercalórico. Si es salado, de preferencia que tenga un poquitito de cada escalón de la pirámide alimenticia; y si es dulce, la consigna es la redundancia. Ejemplo: lomito relleno con bacon y queso cheddar bañado en salsa de champignones + papas a la crema gratinadas + todo el contenido de la panerita + torta de chocolate de la casa rellena de chocolate con chips de chocolate + gaseosa, no light, "normal" + un cafecito para digerir, con edulcorante (a esta altura entró la culpa).

Obviamente no hace falta aclarar en qué categoría encajo yo, sino no estaría tipeando estas palabras. Me agarró un hambre...



*mi lista va en género femenino porque mis musas fueron mis amigas, si te jode, cambiá nomás la "a" por la "o" y listo :P

1 comentario:

Iaia Galeano dijo...

Hahahahahaha me MATE de risa al leer este post. Y me diste hambre!